De perros y niños

La verdad es que llevo bastante tiempo queriendo escribir esta entrada, pero siempre me surge otra entrada antes. Así que me he plantado y me he dicho que de hoy no pasa.

Hoy os traigo nuestra experiencia con la introducción del retoño en el entorno de nuestra perrita.

Kali lleva ya 10 años conmigo y para mí, no sólo es un miembro más de mi familia, si no que es una hija con la que tengo la mismas obligaciones que con Draen. Kali conoció a mi marido a los 3 o 4 días de que la adoptase, y lleva conviviendo con él 4 años. Aunque mi marido no era especialmente amante de los animales, poco a poco Kali ha ido ganándoselo, bueno eso y supongo que venía en el pack conmigo, y no le quedó más remedio que aceptar, jejeje.

Cuando me quedé embarazada sabía que no iba a ser ningún problema, pero aún así busqué toda la información que pude para preparar a los perretes para la llegada de un nuevo miembro. Leí experiencias y consejos, pero tampoco encontré nada especialmente reseñable o que me llamase la atención. Sabía que para mi perra podía ser difícil la llegada de un nuevo hermanito y quería ponérselo lo más fácil que pudiese.

IMG_20170404_165944Lo que tuve muy claro es que bajo ningún concepto la apartaría de mi lado, así que durante todo el embarazo la ponía muy cerquita de la tripa, para que notase el movimiento de Draen y quizás para que escuchase su corazón y fuese entendiendo que un hermanito crecía dentro de mi.

Cuando el parto se acercaba organicé la operación salida con mis padres: cuando me ingresasen en el hospital lo primero era recoger a Kali y llevársela a su casa (allí es donde se queda siempre cuando tenemos que irnos de vacaciones o a algún sitio al que ella no pueda venir, además de que también vivió allí conmigo varios años) y para la vuelta a casa trazamos un plan para evitar que conociese a Draen con ansiedad por el reencuentro.

Mi marido y mi madre la llevaron a casa (justo antes de que nos diesen el alta) y allí estuvo con mi marido bastante rato, cuando llegué yo, mi marido y yo nos cambiamos, él se quedó con Draen mientras yo la saludaba y tranquilizaba, y cuando ya estuvo tranquila, entró mi marido con Draen en el grupo 0 y lo dejamos en el suelo cerca de ella, con nosotros, para que se acercase y le oliese tranquilamente. La verdad es que pasó bastante de él y hasta que se puso a llorar no mostró prácticamente ningún interés, se acercaba a él y luego venía a mi o a mi marido, como avisándonos.IMG_20170524_085919

Cuando estábamos en el sofá, estábamos los 4 juntos e intentábamos darle mimos siempre que estaba con Draen. A la hora de dormir Kali dormía entre mi marido y yo y Draen junto a mí, y os aseguro que jamás ha habido ningún problema. Incluso alguna vez, cuando él esta dormido se echa a sus pies.

Lo más problemático quizás han sido las muestras de amor de Draen a Kali, pues no tiene límites, y tenemos que tener mucho control para que no la pellizque, estruje o incluso muerda y le haga daño, algo que la pobre aguanta estoicamente dando un gritito para avisar (pobrecita, lo que tiene que aguantar de su hermanito). Por lo general se llevan súper bien, y ahora que Draen anda la lleva él de la correa, y ella va despacito y sin tirar, aunque sabemos que no le hace mucha gracia.

20180408_172128.jpgAdemás de tener a Kali en casa, en mi familia todos tenemos perros, tanto mi hermana como mis padres tienen sus propios retoños perrunos, con los que Draen ha interactuado desde el principio. El perro de mi hermana, que es un podenco rescatado, nos sorprendió muchísimo, pues desde el principio ha sido el que más interés en Draen, yendo siempre en su busca e incluso lloraba cuando lloraba Draen de recién nacido, también es el que tiene más paciencia a la hora de jugar con él. La otra compañera, es la perra de mis padres, una pastor belga bastante robusta, ella no duerme en la vivienda, esta casi siempre en el jardín y tiene su propio espacio en el garaje, así que la interacción con ella ha sido más este verano cuando Draen ya caminaba, les gusta jugar juntos pero Yoru no está acostumbrada y hay que tener cuidado de que no le empuje sin querer, por lo demás es muy tranquila y cariñosa, así que juegan muy bien juntos.

La verdad es que ha sido mucho más fácil de lo que esperaba, y lo mejor es que creo que vivir desde el principio con un perrito ayuda mucho a Draen a tener coincidencia del resto de animales y de su cuidado. Le encanta ver y acariciar a otros perritos, gatitos, gallinas, etc. Y yo soy tan feliz de verles jugar a los dos y me siento tan orgullosa de ver crecer a mi hijo con una conciencia de amor por otros seres vivos.

Hasta aquí el post de hoy, espero que os haya gustado y le deis a compartir.

Un besito a tod@s.

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