Volver al trabajo

Llevo tiempo queriendo publicar esta entrada, pero la verdad es que he tenido muy poco tiempo últimamente, y es que ¡he vuelto al trabajo!. Hace aproximadamente un mes que volví, y fue una vuelta antes de lo previsto y ahora os cuento mi aventura.

Como sabéis, en España la duración de la baja es de 16 semanas, así que el bebé tiene unos 3 meses y medio cuando acaba, siempre y cuando haya empezado cuando das a luz (pues se contempla la opción de empezar antes del parto). Después, como trabajadora por cuenta ajena tienes derecho al permiso por lactancia (ya sea materna o artificial), este permiso consiste en una hora al día dentro de tu jornada laboral hasta que el bebé cumpla 9 meses. Según tu convenio colectivo puedes acumular las horas en jornadas completas y disfrutarlos después de la baja por maternidad, lo que permite extender el permiso entre dos semanas o incluso un mes (según tu convenio colectivo). A mi me correspondían unos 14 días. Para disfrutar este permiso tienes que informar por escrito a tu empresa de que vas a disfrutarlo, informando como vas a disfrutarlo (acumulado o ausentándote una hora al día) y la duración de éste. Aquí encontraréis más información sobre el permiso por lactacia.

Mi plan consistía en después de los permisos disfrutar de mis 4 semanas de vacaciones, pero como las vacaciones cogían parte del mes de octubre, mi jefe me dijo que no podía darme las vacaciones durante ese mes. Así que casi al final de mi baja por maternidad me encontré con que tenía que incorporarme al trabajo casi un mes antes de lo previsto. En mi cabeza la incorporación iba a ser cuando el bebé tuviese 5 meses y pensaba introducir alimentación complementaria (aunque fuese un poco antes de lo recomendado) durante mi ausencia, por ejemplo mezclar cereales con mi propia leche extraida, pero al incorporarme un mes antes, yo veía a Draen muy pequeño para introducir cereales o cualquier otra cosa. A eso se sumó mi miedo y terror a que en el momento que Draen cogiese el biberón abandonase la lactancia materna, y lo peor de todo, la cantidad de horas que estaría separada de él. En mi trabajo, aunque me encanta, nunca sabes cuando vas a volver, es un trabajo en el que por norma se hacen muchas horas extras, así que también necesitaba una solución para conciliar en ese sentido.

La solución resultó ser la reducción de jornada por guarda legal de un menor de 12 años. Esto es un derecho que tenemos los padres para poder conciliar la vida laboral y familiar. Consiste en reducir tu jornada entre 1/8 y 1/2 para adaptar tu jornada a las necesidades de tu familia con la reducción del sueldo de forma proporcional. Yo opté por reducirme la jornada a 6 horas, que sólo necesitaría como mucho una o dos tomas de biberón, o incluso tampoco sería demasiado tiempo si decidiese quedarse durmiendo sin tomar nada. Para solicitar la reducción de jornada debes hacerlo por escrito a tu jefe o al responsable de recursos humanos de tu empresa, solicitando la reducción de jornada en el porcentaje que decidas y comunicando el horario en el que trabajarías. De todas formas podéis encontrar información más detallada aquí.

Todo el mes anterior a la vuelta al trabajo no hacía más que llorar cada vez que pensaba en la separación. Veía tan pequeño a mi niño, que no podía evitarlo. Luego me sentía fatal, pues Draen se queda con su padre mientras yo voy al trabajo y se perfectamente que el niño está tan cuidado y atendido con él como si estuviese conmigo, pero no podía evitar sentir que abandonaba a mi bebe y que era una madre horrible. A veces me aterrorizaba pensar que el bebé se enfadase conmigo por irme, que dejase de quererme. Paranoias maternales supongo, pero todos esos pensamientos me agobiaban muchísmo. Cuando llegó el día de la separación, lloraba todo el rato, hasta que llegué al trabajo, donde mientras saludaba a mis compañeras lloraba también. A las dos horas, estaba tan centrada en mi trabajo que se me pasó el disgusto, y cuando llegué a casa y me recibió esa sonrisa desdentada, no pude ser más feliz. Ese día se lo pasó entero durmiendo, no quiso saber nada del mundo mientras yo estuve fuera.

Al día siguiente ya estuvo un poco más despierto, así que el padre intentó darle el biberón de mi leche, pero el niño no quiso saber nada del biberón de mi leche, así que acabó dándole lo que pudo con cucharita. El siguiente día, volvió a intentar con el bibe, y tras otro estrepitoso fracaso para que Draen bebiese de la tetina, ya decidimos que se perfeccionaría el arte de tomar el bibe con cuchara, y así llevan un mes, no se si toma más leche el babero o Draen, pero tampoco me preocupa, ya que cuando llego a casa, casi no se despega de la teta, así que recupera todo, y ahora ya estamos más adaptados.

Lo positivo es que como ya esta acostumbrado a la cuchara no va a ser muy difícil la introducción de la alimentación complementaria con la que empezaremos dentro de poco.

Hasta aquí mi andanza con la vuelta a la rutina, ya os contaré más sobre otros asuntillos de la maternidad. Un beso a tod@s

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